Seguidores

domingo, 6 de marzo de 2011

Chardin en El Prado


“¡Oh, Chardin! Lo que mezclas en tu paleta no es el blanco, el rojo, el negro, sino la sustancia misma de los objetos. Es el aire y la luz lo que coges en la punta de tu pincel y los fijas en la tela (…) No se entiende nada en esta magia.” Denis Diderot




Naturaleza muerta

En realidad no es cuestión de entender, sino de sentir, nada más. Así de sencillo. Porque el arte cuanto más sencillo, más llega.
Chardin dedicándose a géneros llamados “menores”: escenas cotidianas, costumbristas o naturalezas muertas; los hace grandes y vivos en nuestro sentir, nos enseña a mirar con plenitud. A mirar con los ojos del alma.
Sorprendente las repeticiones incansables de cuadros, buscando, seguramente, la perfección a través de matices de luz y sutiles tratamientos distintos de la pincelada. Perfección que ningún “maestro”, hasta ahora, ha conseguido. Creo que puedo asegurar que ninguno de esos “maestros” ha estado, jamás, satisfecho al cien por cien de ninguna de sus obras. Y creo que es en esa mínima imperfección donde se plasma lo que no se ve, lo que se siente. Esa es la grandeza.


Dama tomando té

Jean Siméon Chardin es un artista francés poco conocido (1699-1779) aunque, seguramente, casi todos reconocemos este autorretrato suyo:


Autorretrato

Ahora expone en el Prado. Buena ocasión para conocerle mejor.



Pompas de jabón


Fresas salvajes



Cierto día a un artista que se jactaba de los medios que empleaba para purificar y perfeccionar sus colores, Chardin irritado ante aquel parloteo de parte de un hombre en quien no reconocía otro talento que el de una ejecución fría y cuidada, le dijo:
“¡Pero quién os ha dicho que se pinta con los colores?”
“Con qué, entonces?” replicó el otro muy sorprendido.
“Uno se sirve de los colores – respondió Chardin- pero se pinta con el sentimiento.”


Joven maestra


Así es. Así lo entiendo yo. Es tan placentero sentir… ¿Cómo ver sin sentir?


Aprendiz de dibujante



No hay comentarios:

Publicar un comentario